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Les doy la bienvenida a este blog. Distintas circunstancias me han apartado del mundo del periodismo profesional pero el amor hacia mi pueblo y el ímpetu por hacer un buen periodismo me "obligan" a seguir al pie del cañón, para aportar al municipio la información que se merece. Espero que disfruten de la lectura y de las imágenes.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Trepidante y emocionante final de fiestas

El último día de celebración de las Fiestas Patronales de Nuestra Señora del Villar 2011 ha estado lleno de actividades para mayores y pequeños. Comenzaba por la mañana, con el 5º encierro urbano, un festejo al que acudieron más personas que el día anterior, a pesar del cansancio que ya llevaban acumulado los vecinos de Laguna de Duero después de cuatro días de intensas fiestas.

Cuando los tres recorridos realizados por las reses finalizaron, el público llenó buena parte de la plaza de toros del municipio para disfrutar de una de las actividades divertidas del día: la suelta de vaquillas y una sorpresa que les esperaba a los más pequeños.

Momento divertido porque así lo demostraron las risotadas de la gente cuando los valientes de la plaza salieron a torear a dos vaquillas que resultaron ser de todo menos mansas, y si no que se lo pregunten a los dos jóvenes que recibieron sus revolcones.



La sorpresa que les esperaba a los más peques eran los carretones con los que poder hacer ellos mismos los quiebros y cortes que han visto hacer a los mayores durante las capeas de estas fiestas. Pero, sin duda, el momento que nadie esperaba fue la caza de un cochinillo embadurnado de aceite que se llevó el niño más ágil de entre 5 y 8 años de la plaza.

Cuando finalizaron estos festejos taurinos, el teatro de calle esperaba en distintos sitios del pueblo y así poder disfrutar de la magia de este arte bajo la buena mañana que se quedó a partir del mediodía.

Como novedad del programa de fiestas este año, el pueblo de Laguna contó con un juego que ya se había visto por la tele pero que la gran mayoría de vecinos no había visto ni lo había vivido en sus propias carnes: el Gran Prix, de peñas en este caso. De esta forma, 8 peñas distintas del municipio fueron las protagonistas, junto a una vaquilla, de la tarde de ayer. Una tarde llena de carcajadas y de algún que otro "trompazo" por parte de los participantes. Entre agua y jabón, rodillos, canciones y otros elementos, los 40 integrantes de los cuatro grupos concursantes (naranja, morado, amarillo y azul), hicieron disfrutar a los allí asistentes de una tarde para compartir entre familiares, amigos y peñistas, eso sí, llena de risas.




Pero también de lloros, puesto que el concejal de Festejos, Román Rodríguez, tras llevar en ese cargo 21 años, se despidió de todos los laguneros. No sin antes ser ovacionado por sus vecinos y llevado a hombros, como un torero más, para dar la vuelta al ruedo en el que tantas veces ha agitado el pañuelo o lo ha visto agitar a los profesionales de las faenas taurinas. El pueblo de Laguna, al grito de «¡Román no te vayas, Román quédate!», le dejó claro que, a pesar del gran número de años que lleva en la concejalía de Festejos, las fiestas de este municipio ya no serán las mismas sin él.



Y en la recta final del día, como guinda del pastel, con los fuegos artificiales y la actuación del grupo Ipanema los vecinos de Laguna de Duero dijeron adiós a sus fiestas hasta el próximo año, sabiendo que al día siguiente tendrían que volver a sus rutinas diarias después de estos días de festejos y noches largas.


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